Lugar de Hermosa Vegetación
El municipio de Salvatierra se fundó en lo que los antiguos habitantes prehispánicos denominaban Guatzindeo o "lugar de hermosa vegetación", no fue sino hasta el primero de abril de 1644 en que se le concede el título de ciudad con el nombre de San Andrés de Salvatierra, en virtud de la ordenanza expedida el 9 de febrero del mismo año por el virrey García Sarmiento de Sotomayor. Esta licencia se otorgó conforme lo dispuesto por Felipe IV, rey de España, en su real cédula dada en Cuenca el 12 de junio de 1642. Se señaló su jurisdicción en las diligencias que practicó don Pedro de Navia, fiscal de su majestad y justicia mayor de dicha ciudad el 19 de febrero de 1646 y se confirmó el 26 de noviembre de 1705.
ESCUDO
Miguel Alejo López
Cronista de la Ciudad de San Andrés de Salvatierra

Lectura heráldica del blasón: Escudo cuartelado: 1.° en campo púrpura, una cruz de San Andrés en marrón; 2.° en campo de plata, tres haces de trigo en oro con terrón en sinople; 3.° en campo de oro, un puente de piedra en plata sobre ondas también en oro; 4.° en campo azur, una cruz de San Andrés en marrón. Al timbre, corona pontificia. Lamberquín, bordura sencilla en oro. Divisa en plata con la leyenda: MDCXLIV San Andrés de Salvatierra MCMXLIV.
Significado: El escudo tiene en el centro un campo acuartelado en cruz coronado regiamente y cuyo significado es el origen real de su fundación como Noble y Leal Ciudad de San Andrés de Salvatierra. Cada uno de los cuarteles en que está dividido el óvalo representan; el superior derecho y el inferior izquierdo ostentan la cruz de San Andrés con las iniciales SA; el superior derecho representa al pueblo de San Andrés Chochones que es el antecedente como ciudad; y el cuadrante inferior izquierdo la fundación por Título expedido por el virrey Don García Sarmiento de Sotomayor como la Muy Noble y Leal Ciudad de San Andrés de Salvatierra. El cuadrante superior derecho ostenta tres atados o haces de trigo que representan los tres molinos de trigo que existieron en la ciudad: el molino del Mayorazgo o de la Marquesa, el molino de la Esperanza y el molino de la Ciudad; y el cuadrante inferior izquierdo ostenta al puente de Batanes, nuestro principal monumento y joya colonial, significa la unión del valle de Guatzindeo con la ciudad.
SITUACIÓN GEOGRÁFICA
Miguel Alejo López
Cronista de la Ciudad de San Andrés de Salvatierra
La ciudad de Salvatierra, cabecera del municipio del mismo nombre, está situada a los 20°13' de latitud Norte y 100°53' de longitud Oeste, la estación del ferrocarril se encuentra a 1749 m sobre el nivel del mar. El territorio municipal queda comprendido dentro de los meridianos extremos 100°43'57'' y 101°07'22'', al Oeste del meridiano de Greenwich, y entre los paralelos extremos 20°00'51'' y 20°22'04'' de latitud Norte. La temperatura media anual es de 19°2 C., la temperatura media más alta es en mayo con 22°1 C., la temperatura media más baja es en enero con 15°4 C., la temperatura máxima registrada ha sido de 42°, el 5 de agosto de 1940, y la más baja registrada ha sido de -4°, el 12 de enero de 1956.
El municipio colinda al Norte con Cortazar, al Noreste con Jaral del Progreso, al Este con Tarimoro, al Sureste con Acámbaro, al Suroeste con el estado de Michoacán (municipio de Santa Ana Maya), y al Oeste con Yuriria y Santiago Maravatío. Tiene una extensión de 507.7 Kilómetros cuadrados que representan el 1.66% del territorio estatal.
En su hidrografía, el río Lerma riega el municipio del Sureste al Noroeste en un recorrido de 50 Km. regulando sus avenidas las presas de Tepuxtepec y Solís. Dentro del municipio, el Lerma recibe las aguas de los arroyos de Tarimoro y Culiacán, unidos en terrenos del ejido de San José del Carmen. En el pueblo de El Sabino, y de hecho sobre el lindero con el municipio de Jaral del Progreso, se encuentra la represa de Lomo de Toro, donde se deriva el agua del Lerma para las unidades de riego de Cortazar, Salamanca, Valle de Santiago y Abasolo, así como la corriente tributaria de la Laguna de Yuriria. Existe en Salvatierra toda una red de canales de riego que datan de la época colonial, del margen derecho se desprenden los canales Gugorrones y Ardillas, del margen izquierdo los canales Maravatío y San Nicolás (San Pedro). Hay en el territorio bastantes manantiales, destacan los de la Angostura y Urireo que sirvieron de proveedores de agua potable a Salvatierra por muchos años, además el de aguas termales de Ballesteros y el de sulfurosas medicinales de San Juan (en términos del ejido de Urireo). Las alturas más notables son las limítrofes, de las cuales, sólo una parte de ellas pertenece al municipio, éstas son: el cerro de Culiacán al Noroeste, la sierra de Pejo al Sur, y Parácuaro al Sureste. En el interior se encuentran, los cerros de Cupareo, Tetillas, El Carmen, y los lomeríos de la sierra de Urireo.
FUNDACIÓN
Miguel Alejo López
Cronista de la Ciudad de San Andrés de Salvatierra
La ciudad de Salvatierra fue fundada por gestiones de Don Agustín de Carranza y Salcedo en las tierras que cedió Don Gabriel López de Peralta pertenecientes al Mayorazgo de Tarimoro mediante el Título firmado por el Virrey Don García Sarmiento de Sotomayor el 9 de febrero de 1644, que a la letra dice:
“Don García Sarmiento de Sotomayor, Conde de Salvatierra, Marqués de Sobroso, Comendador de la Villa de Todos los Santos de Maymona, del ávito de Santiago, Gentil Hombre de la Cámara de su Majestad, su Virrey Lugarteniente, Gobernador y Capitán General de esta Nueva España y Presidente de la Audiencia y Cancillería Real que en ella reside, etc. Por cuanta el licenciado Don Melchor Gutiérrez de Torreblanca me ha dado a conocer su parecer el cual y por mí visto, conforme con el dicho parecer y en virtud de lo dispuesto por la Real Cédula dada en Cuenca a doze de Junio del año pasado de mil seiscientos y cuarenta y dos en que su Majestad se sirve de mandar de licencia para nuevas poblaciones en este Reino, para su mayor lustre y aumento, con consideración a las conveniencias, que se espera, resultarán de esta población a la causa pública, y a las que resultan por aumento de la Hacienda Real por las alcabalas y otros derechos que han de producir las contrataciones de los frutos y ganados, y que desde luego están ofrecidos veinte y cuatro mil y quinientos pesos por doze oficios de rexidores, y de alférez mayor. El de Provincial de la Hermandad; que como se contiene en el dicho parecer, inserto se obligó Agustín de Carranza y Salcedo a la satisfacción de ellos como fiador de las personas en quienes han de quedar los oficios, para pagarlos en tercias partes en tres despachos de flotas, las primeras que partiesen de este Reino para los de Castilla = Por el presente en nombre de su Majestad, y como su Virrey Lugarteniente, concedo licencia y facultad para que en dicho puesto y Congregación el antiguo Pueblo de Chochones se funde y pueble una Ciudad de Españoles, conforme a la traza que se diere en toda policía que se intitule y se llame la Ciudad de San Andrés de Salvatierra ahora y para siempre jamás y los Regidores y demás Capitulares a quienes se despachen títulos, les permito que desde luego hagan Cabildo y elección de Alcaldes Ordinarios para el reste de este año en las personas que se juzguen por más propósito para ello, habiendo primero oído una misa que se diga al Espíritu Santo, los cuales conozcan de las causas y negocios civiles y criminales que en la dicha Ciudad y cuatro leguas en contorno se ofrecieren y ocurriesen, así de oficio, como entre partes, las cuales señalo por su territorio y jurisdicción, sin perjuicio de tercero: con declaración de que a las poblaciones circunvecinas se ha de dejar su tierra y Distrito como más antiguas, y tanto menos de las cuatro leguas en lo que no alcanzaren, tenga de jurisdicción por aquella parte de dicha ciudad. Y en la administración de justicia procedan con intención de guardarla con igualdad a las partes: con que en las criminales no se pueda proceder a pena de muerte o efusión de sangre, y mutilación de miembro, sino que en tales casos conclusos las causas las remitan a la Real Sala del Crimen, quedando los presos a buen recaudo para que se obre en ello como determinaren. Y se advierte que los dichos Alcaldes Ordinarios no han de tener jurisdicción para con los indios, porque ha de tocar al corregidor que se nombrare y solo han de poder conocer de las causas tocantes a indios los dichos Alcaldes en prevención, prenderlos y recibir información, y sin proceder a más, remitir las causas al Corregidor. El cual y los dichos alcaldes y regidores, ante el Escribano de su Cabildo, puedan por término de treinta años primeros siguientes señalar a cada vecino dos solares para casa y jardín en la población, y fuera de ella dos suertes para huerta y otras dos para viña y olivar, y cuatro caballerías de tierra para labor, y para el riego de ellas, el agua necesaria de la del Río Grande o acequias, lo cual se entiende en perpetuidad, por merced que en nombre de su Majestad les hago de todo ello con que dentro de dos años edifiquen la casa y hagan vecindad de diez años continuos, que corran desde que se les haga el dicho repartimiento, y dentro de ellos se les prohíbe el poder vender y enajenar lo que se les repartiere, ni cosa de ello. Y con declaración de que han de asistir personalmente, sin hacer ausencia so pena que si la hicieren cuatro meses continuos, sin licencia escrita del Cabildo, Justicia y Regimiento, lo pierdan todo, y quede vaco para que lo puedan repartir a otros dos vecinos, que han de ser admitidos dentro de un año a lo más largo, dividiéndose en los dos la heredad de fuera de la población, aplicando la casa edificada al primer vecino enteramente, y al segundo darle solar en que la edifique, y si dentro de un año no se acomodare en esta forma, quede para su Majestad lo que quedó vaco. Y se advierte que la licencia para las ausencias la ha de dar la Justicia, Cabildo y Regimiento una vez sola y no más, y en caso que convenga darse dos veces, ha de pertenecer a los señores Virreyes, como también hacer merced de los dichos repartimientos de tierras, aguas y solares, después de pasados los treinta años, que se conceden a la Ciudad y a los que en este tiempo se hicieren de conformidad de la facultad que se concede, han de ser con calidad de llevar aprobación de Gobierno y lo mismo de las elecciones de Alcaldes que se hicieren en cada un año el día del año nuevo, como es costumbre en todas las Ciudades y Villas, que la han de tener dentro de treinta días, con atención a que los electos un año, no lo puedan ser el siguiente, y lo sean siempre los de más votos, y en caso de igualdad, vote el Corregidor, y en su ausencia el Alcalde Ordinario más antiguo, y esa esté por la parte a quien diere el voto; y señalo una legua de tierra de largo, y un cuarto de legua de ancho para ejidos del ganado menor y potrero con que esté cercado y sin perjuicio de tercero. Y así mismo concedo licencia para que puedan hacer a su costa las tomas y sacas de agua del Río y acequia sin perjuicio de tercero. Y prohíbo y defiendo que sin expresa licencia mía o de los Señores Virreyes mis sucesores, no se puedan admitir por vecino a ninguno de los que lo sea de las poblaciones circunvecinas, como son Zelaya, Salamanca, San Miguel, San Felipe, León, Querétaro, Valladolid, y otras cualesquiera, por tiempo de veinte años. Y asé mismo doy facultad al dicho Justicia Cabildo y Regimiento, que a los vecinos que después de sentada la población vinieren de nuevo a continuarla les pueden dar y repartir la mitad de lo que se dio a los primeros y con las mismas cargas y gravámenes y en caso que se ofrezca quien quiera dar algún dinero por ser admitido a la vecindad, permito que se pueda recibir con que no pase de ciento y cincuenta pesos que se han de ir aplicando para propios de la dicha Ciudad y esto por los dichos treinta años, solamente y con que intervenga aprobación de Gobierno en las tales vecindades. Y así mismo concedo a dicha Ciudad dentro el ámbito de ella seis vecindades con lo a ellas perteneciente con título de propiedad y para propios de ellos y una cuadra de las calles que han de salir a la Plaza Principal, donde se hagan Casas Reales y de Cabildo, Mesón y otras casas para propios. Y para mejor asiento de esta Población concedo que puedan tomar, dentro de los términos de la cuatro leguas que están señalados los sitios que en ellos se incluyeren, y sus dueños los hayan de dejar y dejen libres y desembarazados para este efecto sacando el ganado y apero, pagando la Ciudad las tierras, y edificios que se tomaren, como está dispuesto generalmente en las mercedes que se conceden de tierras, y si alguno o algunos de los vecinos fundadores no acudiere a pagar y contribuir lo que les fuera repartido por la Justicia, Cabildo y Regimiento, así para esto como para hacer la toma y saca de agua, acequias y lo demás necesario a la fundación, se proceda contra ellos, y sean excluidos del número de vecinos fundadores, para que no gocen de las preeminencias y privilegios que han de tener los demás vecinos. Y para el buen gobierno de la República, el dicho Justicia, Cabildo y Regimiento, pueda hacer y haga ordenanzas, con que para usar en ellas tengan confirmación del Gobierno. Y para mayor quietud y conservación de la vecindad y para evitar lo daños e inconvenientes que podían resultar de que los negros y mulatos traigan armas, mando que no las puedan traer, ni se les permita, aunque tengan licencia para ello, ni la Justicia de la Ciudad lo consienta en ella ni sus términos. Y atento a que el territorio y jurisdicción que se concede a la dicha población, son cuatro leguas y las estancias que se suelen pedir para ganados mayores han de ser tres leguas de poblado, conforme al estilo común, no ha de poder la dicha Ciudad dar ni conceder estancias para ganados mayores, excepto criaderos convenientes para estos ganados. Y los Alcaldes Ordinarios más antiguos, en cesando este ejercicio, han de quedar electos los años siguientes para Alcaldes de Mestas, que lo han de ser en la dicha Ciudad y sus términos, teniendo juzgado donde conozca y despache de los casos, de mestas que ofrecieren y corral que se intitule de mestas guardando lo dispuesto por ordenanzas. Y el dicho Cabildo y Regimiento ha de poder hacer las cañadas que le pertenecieren conforme a las leyes del Reino, y estilo de las Ciudades y Villas de Castilla, para el pasaje de los ganados, para que no hagan daños, y declaro que si algunas poblaciones se hicieren dentro de los términos de la dicha Ciudad, con licencia del Gobierno y consentimiento de dicho Cabildo y Regimiento siendo de españoles, se rijan y gobiernen por las ordenanzas de dicha Ciudad o las que les diere, siendo confirmadas por los señores Virreyes. Y en cuanto a la jurisdicción así estas, como las que se poblaren de indios, estén sujetas al Corregidor de dicha Ciudad, la cual dentro de sus términos ha de poder hacer Puentes para seguridad y pasaje de la gente y ganados, tomando para estas obras por ayuda de costa lo que se impusiere de barcajes y pontajes, los cuales han de ser tasados por el Gobierno precediendo orden para la imposición. Y concedo a la dicha Ciudad y sus vecinos todas las honras, gracias y preeminencias, exenciones y libertades, prerrogativas, inmunidades y privilegios que le tocan y están concedidos a las demás ciudades y villas de los Reinos de España y estos se deban guardar. Y en cuanto a las capitulaciones que se contienen en el pedimento del dicho Agustín de Carranza y Salcedo, a que se refiere el parecer inserto, por orden particular se declararán las que se han de observar en la dicha fundación y lo que a ella perteneciente. Y en lo pedido por Don Gabriel López de Peralta de que se le haga merced del oficio perpetuo de Corregidor y Teniente de Capitán General y Renta en las alcabalas que se causaren en las tierras que ha ofrecido y lo demás contenido en su pedimento, reservo en determinar lo conveniente para cuando el dicho Don Gabriel López de Peralta exhiba recaudos de los que han rentado los pastos de los sitios de ganado mayor que da para la fundación y estén despoblados, para que constando de ellos y de los que son capaces para labores de riego se ajuste su valor y se proporcione la renta que le ha de quedar y recompensa justa que se le debe según las mercedes que pide, y mando a todas y cualesquiera Justicias que en la fundación de la dicha Ciudad y en las tomas y sacas de agua y lo demás que le va concedido, no pongan ni consientan poner impedimento, antes den el favor y la ayuda encasaría para ello. Y caso que haya necesidad de algún sitio o sitios que se incluyan en el dicho territorio y que convengan se quiten para dicha fundación, antes de hacerlo, por parte de sus dueños y de la Ciudad se nombren personas que tasen su valor y en caso de discordia se reserve a mí nombrar tercero y por lo que se tasare y apreciare éste y pase la dicha Ciudad y vecinos de ella, dando luego fianzas de pagar al dueño lo que importare. Y los labradores que tuvieren haciendas dentro de las dichas cuatro leguas, se junten a vivir y residir a la Ciudad y hacer casas y asiento dentro de un año, so pena de pérdida de las haciendas, para lo cual se les haga notoria esta cláusula, y el dicho Cabildo y Regimiento ha de ser obligado a traer y presentar en el Gobierno aprobación de esta licencia y facultad del Real Consejo de Indias, dentro de cinco años, que corran desde la data, con apercibimiento que pasados, no lo haciendo cesará el continuar la dicha población y por si se ofreciere algún litigio en el dicho Consejo, el dicho Cabildo y Regimiento dará poder a Procurador conocido que salga a la causa donde no, se harán y notificarán los autos en los estrados, que declaro por bastantes y les pararán por entero perjuicio, como si en persona notificaran según derecho. Fecho en la Ciudad de México, a nueve días del mes de febrero de mil seiscientos y cuarenta y cuatro años. El Conde de Salvatierra. Por mandato de su Excelencia. Don Luis de Tovar Godínes.” (Rúbricas)
El 31 de marzo, se presentó el Título de Fundación a don Lope de Monsalve y Armendáriz, Caballero de la Orden de Santiago y alcalde mayor de la villa de Zelaya, quien obedeciendo el Decreto mandó se guardara y se cumpliera, sacando los testimonios para los autos de Cabildo.
Al día siguiente, 1 de abril, el Escribano Real don Felipe de Santiago, presentó la orden de fundación a don Juan Izquierdo quien fungía como teniente de alcalde mayor en la congregación de Chochones. Por primera vez se levantó un acta en la que aparece el nombre de la ciudad, en los términos siguientes: “En la Ciudad de San Andrés de Salvatierra, Valle de Guatzindeo el primero día del mes de abril de mil y seiscientos y cuarenta y cuatro años, yo el presente Escribano de Cabildo hize notaría esta fundación, despachada por el Excelentísimo Señor Conde de Salvatierra, Virrey Lugarteniente de esta Nueva España, a Juan Izquierdo, vecino de esta dicha Ciudad, y Teniente, que ha sido de Alcalde Mayor de esta jurisdicción, el cual aviéndola visto, la obedeció con el respeto devido, y que se guarde, y cumpla lo que por su Exa. se manda y lo firmo, y para que ello conste se asentó por auto. Juan Izquierdo. Ante mí, Martín de Lucio, Negrete, Escribano de Cabildo.”
EL MARQUESADO DE SALVATIERRA
Miguel Alejo López
Cronista de la Ciudad de San Andrés de Salvatierra
El marquesado de Salvatierra tuvo su origen en la fundación de la ciudad misma por las tierras donadas para tal fin por don Gabriel López de Peralta. La genealogía familiar es la siguiente:
Don Gabriel fue nieto del conquistador Gerónimo López, natural de Cáceres y perteneciente a una familia de hidalgos de Extremadura, hijo de Antón López de Viar y de Elvira Fernández de la Parra. En 1511 a las órdenes de Diego Velásquez, se embarcó para formar parte de los trescientos voluntarios que fueron a la conquista de Cuba, entre los cuales se hallaban Pánfilo de Narváez, Hernán Cortés, Julián de Alderete, y fray Bartolomé de las Casas. Regresó luego a España y volvió a embarcarse en 1520, llegó a Veracruz el 24 de febrero de 1521, trayendo el cargo de Comisario de Bulas y la merced de regidor del primer pueblo que se fundase. Participó en la toma de México y en la conquista del Pánuco y de las Provincias del Sur. Terminada la conquista regresó otra vez a España, de donde volvió el 17 de junio 1527. Fue secretario de Gobernación y el 12 de mayo de 1531 recibió el cargo de regidor de la ciudad de México. Recibió de Carlos V grandes mercedes tierras por sus méritos, entre las que se encontraban las que formarían parte del mayorazgo de Tarimoro. Murió a finales de 1549.
Gerónimo López, el conquistador, casó con doña Catalina Álvarez en segundas nupcias procreando un hijo a quien puso por nombre Gerónimo, mejor conocido como “El Mozo”. Con el tiempo, “El Mozo” fue el Thesorero Gerónimo López, quien casó con doña Ana Carrillo de Peralta y fundó los mayorazgos de Tlacopan, Iztmiquilpan y Tarimoro, por Cédula Real otorgada por el rey Felipe II el 9 de febrero de 1583.
De este matrimonio nació don Gabriel López de Peralta. Fue él el primer poseedor del mayorazgo de Tarimoro heredado de sus padres. Entre los bienes que lo constituían, contaba con una enorme extensión de tierras que abarcaban toda la llanura de Tarimoro hasta las inmediaciones del cerro de Culiacán y Cañada de Caracheo, las tierras de la cuadrilla, cieneguilla y gran parte del valle de Guatzindeo, subiendo hasta el cerro del Picacho muy próximo a Acámbaro.
Pertenecientes a este mayorazgo fueron las tierras que don Gabriel ofreció a Su Majestad para fundar la nueva ciudad a cambio de los beneficios ya mencionados. Al serle revocados los nombramientos obtenidos en la gestión por no haber podido señalar los sitios para la fundación, sus descendientes y herederos reclamaron a la autoridad real, la indemnización por las tierras proporcionadas y no habérseles respetado los beneficios y provechos que consideraban tener derecho. Este litigio entre la familia López de Peralta y el rey de España, es la causa directa que gestó al marquesado de Salvatierra.
Don Gabriel López de Peralta, casó con doña Catalina de Sámano Turcios, procreando a don Juan Gerónimo López de Peralta y Sámano Turcios, segundo poseedor del mayorazgo. Fue él quien empezó las reclamaciones.
Don Juan Gerónimo López de Peralta y Sámano y Turcios, casó con doña Teresa María de Acevedo Carvajal, procreando a don Juan Gerónimo López de Peralta Acevedo y Carvajal, tercer poseedor del mayorazgo de Tarimoro. Este se casó a su vez con doña Catalina Soto Ponce de León, naciendo de este matrimonio doña Gerónima López de Peralta Sámano Turcios y Soto Ponce de León, cuarta poseedora del mayorazgo en cuestión.
La cuarta poseedora casó con don Juan Bautista de Luyando y Bermeo, siendo él quien trasladó el pleito contra el rey de España al Tribunal de Indias reclamando la indemnización mencionada, después de un largo litigio en la Audiencia de México donde obtuvo un fallo a su favor. Obtuvo también el fallo a su favor en la instancia del Tribunal de Indias. Como resultado de éste, los representantes del rey de España y los de don Juan Bautista de Luyando y Bermeo, celebraron un convenio el 3 de Diciembre de 1707 por el que se le otorgaría el título de Marqués. Este fue expedido en Madrid por el rey Felipe V el 18 de marzo de 1708, y suscrito el 24 de julio de ese año. Como las Ordenanzas Reales establecían que no podía tener alguien el título de marqués, si no poseía el de vizconde, se le otorgó también el título de Vizconde de Luyando.
Así terminó el litigio, pero don Juan Bautista de Luyando y Bermeo no lo llegó ha gozar por haber llegado éste después de su muerte. El título recayó en su hija doña Francisca Catalina Gerónima López de Peralta Sámano Turcios Luyando y Bermeo, quinta poseedora del mayorazgo de Tarimoro.
El título de Marqués de Salvatierra concedido por el rey Felipe V a don Juan Bautista de Luyando y Bermeo, dice como sigue:
“DON FELIPE por la gracia de Dios Rey de Castilla, de León, de Aragón, de las dos Sicilias, de Jerusalém, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarbes, de Algeciras, de Gibraltar, de las Islas Canarias, de las Indias Orientales y Occidentales, Islas y Tierra Firme del Mar Océano; Archiduque de Austria, Duque de Borgoña, de Bravante y Milán; Conde de Hapsburg, de Flandes, Tirol y Barcelona; Señor de Vizcaya y de Molina.
Por cuanto hallándose en mi Consejo Real de las Indias los autos hechos y sentencia dada por mi Audiencia Real de México en el pleito que se siguió entre mi Fiscal de ella y los poseedores del Mayorazgo que fundó el Tesorero Gerónimo López y Doña Ana Carrillo de Peralta, vecinos de la misma Ciudad de México, sobre las recompensas capituladas por el Conde de Salvatierra, siendo mi Virrey de aquel reino, con Don Gabriel López de Peralta, por las tierras que donó y enajenó a beneficio de mi Corona, como poseedor del mismo Mayorazgo para la fundación de la Ciudad de Salvatierra en la Nueva España.
He resuelto por mi Real Decreto de tres de diciembre del año próximo pasado de mil setecientos y siete, la transacción de todos los derechos y capítulos de todo el expresado pleito concediendo a los poseedores que son o fueron del referido Mayorazgo, seis mil pesos en cada año; perpetuamente libres de todos los cargos en los primeros Indios vacos, y que primero vacaren, y el Titulo de Marqués, con denominación de Salvatierra, libre de lanzas y media anata con la misma perpetuidad y libertad en todos los sucesores, y con la calidad de así la renta como el título con las expresadas excepciones las hayáis de gozar vos Don Juan Bautista Luyando y Bermeo, Caballero de la Orden de Alcántara, padre y legítimo Administrador de Doña Francisca Gerónima López de Peralta, poseedora que es hoy del Mayorazgo por los días de vuestra vida, y después de vos, y de la dicha Doña Francisca Gerónima, todos sus sucesores por su orden, precediendo a la expedición de los despachos de estas mercedes el otorgarse por parte de los referidos poseedores desistimiento de todo el pleito, y sus capítulos, con cláusulas de perpetua seguridad y firmeza a mi Real Fisco, como se ha ejecutado, otorgándose escritura por Don Pedro Foronda en nombre y en virtud de poder del referido Don Juan Bautista de Luyando, a veinte de febrero de este presente año, ante Bernardo Lancero, Oficial Mayor de la Escribanía de Cámara de mi Consejo de las Indias, que sirve el oficio de Escribano de ella, en cuya consecuencia se ha expedido despacho aparte con fecha de este día, con inserción de la mencionada escritura para la situación de los expresados seis mil pesos.
Y para que tenga entero y debido efecto lo resuelto por mí, quiero y es mi voluntad que ahora y de aquí en adelante vos el referido Don Juan Bautista de Luyando y Bermeo, Caballero de Alcántara, como padre y legítimo Administrador de Doña Francisca Gerónima López de Peralta, poseedora que es hoy del Mayorazgo que fundaron el Tesorero Gerónimo López y Doña Ana Carrillo de Peralta, y después de vos la dicha Doña Francisca Gerónima López de Peralta, todos los sucesores en el expresado Mayorazgo, cada uno en su tiempo perpetuamente para siempre jamás os podáis llamar é intitular y os llaméis é intituléis, llamen é intitulen y os hago é intitulo MARQUÉS DE SALVATIERRA, relevándoos (como os relevo) a vos y a todos los expresados sucesores de la contribución de lanzas y de pagar media anata en consideración a proceder este merced de deuda, transacción y recompensa.
Por tanto, encargo al Serenísimo Príncipe Don Luis mi hijo y mando a los Infantes, Prelados, Duques, Marqueses, Condes, Ricos hombres, Priores de las Ordenes, Comendadores y Subcomendadores, Alcaides de los Castillos y Casas fuertes y llanas, y a los del mi Consejo, Presidentes y Oidores de mis Audiencias Reales, Alcaldes, Alguaciles de mi Casa y Corte y Chancillerías y a todos los Corregidores, Asistentes, Gobernadores, Alcaldes Mayores y Ordinarios, Alguaciles, Merinos, Prebostes y otros cualesquiera Jueces, Justicias y personas de cualquier estado, condición o dignidad que sean mis vasallos, súbditos y naturales, así a los que ahora son, como a los que sean de aquí adelante perpetuamente para siempre jamás, y a cada uno y cualquiera de ellos que os hayan y tengan, llamen e intitulen, así a vos el referido Don Juan Bautista de Luyando y Bermeo, como a los demás sucesores en el expresado Mayorazgo, por su orden cada uno en su tiempo, Marqueses de Salvatierra, y os guarden y hagan guardar a vos y a cada uno de ellos las honras, gracias, mercedes, franquezas, libertades, exenciones, preeminencias, ceremonias y todas las otras cosas que se guardan a los Marqueses que hay en mis Reinos y Señoríos, todo bien y cumplidamente, sin faltaros cosa alguna.
Y porque conforme a las órdenes dadas por el Rey mi señor y Bisabuelo (que santa gloria haya) que para que a las personas a quien se diere título de Marqués o Conde haya de preceder darles primero el de Vizconde y que este haya de quedar suprimido. Por despacho de la data de este, os he dado título de Vizconde de Luyando, el cual queda roto y cancelado en mi Secretaría de Consejo de las Indias y de la negociación de Nueva España, y notado y prevenido en su asiento lo conveniente para que valga ni tenga efecto, ni sé de por perdido ni duplicado ahora ni en ningún tiempo.
Todo cual mando se guarde, cumpla y ejecute, sin que vos ni los sucesores en el expresado Mayorazgo perpetuamente seáis obligados a contribuir ni pagar cosa alguna por razón de la media anata y servicios de lanza que corresponde a esta merced porque mi voluntad es que la gocen todos los poseedores del referido Mayorazgo con esta excepción y libertad por los motivos que quedan expresados.
Y de la presente se ha de tomar razón en el Registro General de Mercedes dentro de dos meses de su data, y sin haberlo hecho no use de ella, ni se dé cumplimiento, quedando nula esta merced.
Dada en Madrid, a dieciocho de Marzo de mil setecientos y ocho.
-Yo el Rey.- Rúbrica.
Yo Don Gaspar de Pinedo, Secretario del Rey Nuestro Señor, lo hice escribir por su mandato.
Ejecútese lo que S.M. manda en el despacho principal de esta Secretaría de la Real Cámara de Mercedes en 20 de Marzo de este año.
-Madrid, 24 de Julio de 1708.- Don Juan Manuel de Heredia Tejeda.- Rúbrica.- El Duque de Atrizco.- Don Alonso Fernández de Arabel.- Don José Ricalde.- Don José de Pacheco.- Registrado.- Agustín del Campo.- Por el Gran Canciller.- Don Agustín del Campo.- Rúbricas.
Los marqueses de Salvatierra han sido por heredar dicho título nobiliario:
1ª. Marquesa.- Doña Francisca Catalina Gerónima López de Peralta Sámano Turcios Luyando y Bermeo, qué fue casada dos veces; primero con don Pedro de Eguarez Fernández de Híjar y en segundas nupcias con don Diego Urrutia de Vergara Flores de Valdez. Del primer matrimonio fue la
2ª. Marquesa.- Doña María Josefa López de Peralta Sámano Turcios y Eguarez, que murió sin sucesión, pasando el título a su sobrino
3°. Marqués.- Don Juan Lorenzo Gutiérrez Altamirano Velasco López de Peralta Albornoz Castillo y Urrutia de Vergara, que además era octavo Conde de Santiago, octavo Marqués de Salinas y séptimo poseedor del primer mayorazgo de Gabriel López de Peralta. Casó con doña María Bárbara de Ovando y Rivadeneyra, de quien entre otros hijos tuvo a la
4ª. Marquesa.- Doña María Isabel Gerónima Altamirano López de Peralta y Ovando, que además era la décima Condesa de Santiago, murió sin sucesión y su hermana fue la
5ª. Marquesa.- Doña Ana María Gerónima Altamirano Velasco López de Peralta y Ovando, undécima Condesa de Santiago y décima Marquesa de Salinas. Casó con don Ignacio Lionel Gómez de Cervantes Padilla, de quien tuvo entre otros hijos al
6°. Marqués.- Don Miguel Gerónimo López de Peralta Cervantes Velasco, que fue el último poseedor integrum del mayorazgo. Firmó el Acta de Independencia de México, fue Capitán de la Guardia Imperial de Iturbide, Consejero de Estado, Gran Cruz de la Orden de Guadalupe, General de la Republica y Gobernador de la ciudad de México. Casó dos veces y de su segunda esposa doña Joaquina Estanillo tuvo entre otros hijos al
7°. Marqués.- Don José Cervantes Estañillo, que casó con doña Manuela Cortazar de Cevallos, hija de don Luis Cortazar, Conde de la Presa de Jalpa y de Rábago. Tuvo una hija que fue la
8ª. Marquesa.- Doña Dolores Cervantes y Cortazar, que casó con don Antonio Riva y Echeverría. De este matrimonio fueron hijos
El 9° y 10°.- Marqueses de Salvatierra.
El noveno Marqués, don Antonio Riva y Cervantes, que murió en los años treinta en un accidente de aviación al dirigirse a su hacienda de la Gavia, en el Estado de México. Murió sin sucesión, pasando el título a su hermano, el décimo Marqués de Salvatierra don Luis Riva y Cervantes, fallecido el 2 de abril de 1939 en la ciudad de México. Fue casado con doña María Concepción de Landa y Lozano, de quien tuvo varios hijos, uno de los cuales debería ser el siguiente Marqués de Salvatierra.
GUERRA DE INDEPENDENCIA
Miguel Alejo López
Cronista de la Ciudad de San Andrés de Salvatierra
Las regiones del Bajío y los Valles Abajeños en el primer periodo insurgente de la Guerra de Independencia fueron las más afectadas, no sólo porque aquí surgió la lucha armada, sino porque siendo regiones prósperas y ricas, fueron el campo propicio para que se pudieran sostener las innumerables guerrillas que hostilizaban sin cesar a las guarniciones del gobierno virreinal y a los convoyes realistas.
Se puede afirmar que en el primer empuje de Hidalgo, Salvatierra no sufrió grandes daños, los principales caudillos de la insurrección estuvieron aquí sólo de paso, pues tenían por meta las grandes ciudades por su importancia para mantener al numeroso e indisciplinado ejército que llevaban.
Los insurgentes de Hidalgo procedentes de Jaral, después de haber descansado en la hacienda de San Nicolás de los Agustinos, ocuparon la ciudad de Salvatierra por la tarde del viernes 12 de octubre de 1810. Algunos españoles huyeron no sin antes esconder sus valores y pertenencias en el convento de Capuchinas. Al día siguiente salieron las huestes de los libertadores rumbo a Valladolid.
Existen versiones de algunos historiadores que afirman que Hidalgo no estuvo en Salvatierra, los que estuvieron y se alojaron aquí fueron algunos jefes insurgentes. Otros, no mencionan ni siquiera a la ciudad en la ruta del libertador. Al respecto, existe documentación en autos del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, en donde el comisario del tribunal en Salvatierra y capellán del convento de Capuchinas, Pbro. Sebastián Benito de la Fuente y Vidal, acusó al caudillo de traer en su compañía a su amasia apodada Natera, con quien habría llegado a Salvatierra y la había hecho hospedar en la casa del Dr. Mariano Servín de la Mora, mientras él pernoctaba en el mesón de la Luz. Todo hace suponer que estas acusaciones tuvieron repercusiones, pues para el año de 1811, el Pbro. De la Fuente y Vidal avisó al tribunal que se encontraba radicado en la ciudad de Querétaro, por la gran cantidad de insurgentes que pasaban por Salvatierra procedentes de Acámbaro y Valladolid, y dijo temer por su vida.
Fueron tres salvaterrenses los que en estas primeras acciones se incorporaron a la lucha armada: el brigadier Miguel Sánchez, el capitán Ignacio Centeno, y el Pbro. Mariano Abad y Cuadra.
El nombre del insurgente Miguel Sánchez es casi desconocido, no obstante que fue uno de los primeros que se levantó en armas por la Independencia y contribuyó a que ésta se propagase en la región que comprende los estados de México, Querétaro e Hidalgo.
Sánchez fue oriundo del pueblo de San Nicolás de los Agustinos, en donde habría nacido en el último tercio del siglo XVIII. Con el tiempo, se fue a radicar como labrador acomodado en la jurisdicción de Ixmiquilpan, dedicándose después al comercio en toda la región del valle por donde corre el río Moctezuma, extendiendo sus actividades hasta la Huasteca, Querétaro, Huichapan, y otros puntos de la comarca del río Lerma. En estas correrías, el Lic. Altamirano y otros conspiradores de Querétaro, le dieron algunas veces el encargo de llevar cartas a Hidalgo, Allende y Aldama, lo que lo hizo enterarse de los trabajos de los conspiradores y secundar la causa con entusiasmo.
Iniciada la revolución, recibió de Hidalgo, a quien se presentó en Celaya, el nombramiento de brigadier y lo mandó a insurreccionar las regiones de Huichapan y Querétaro. La primera acción de Sánchez fue dirigirse a su pueblo natal de San Nicolás de los Agustinos, donde reunió y levantó a la peonada de la hacienda y sus inmediaciones. Con ellos y otros refuerzos que se le agregaron en el camino tomó Huichapan y San Juan del Río; se apoderó y apresó al alcalde de corte Collado, quién había ido a formar causa en contra de los conspiradores, obligándolo a decretar la libertad de la Corregidora; y amagó a la ciudad de Querétaro, la que no pudo tomar al ser rechazado por el comandante García Rebollo el 30 de octubre de 1810. Ante la proximidad de Calleja, se internó en las serranías. Por diferencias con los Villagrán (Julián y Chito), fue asesinado por éstos en Alfajayucan, Hgo. a finales de noviembre de 1810.
El salvaterrense Ignacio Centeno se incorporó a las filas del ejército insurgente de Hidalgo en esta ciudad. Obtuvo el grado de capitán al levantar en armas a los peones de la hacienda de San José del Carmen. Hecho prisionero, fue enviado a l ciudad México donde fue ahorcado el 1 de febrero de 1811.
Otro salvaterrense que se incorporó a la lucha de Independencia en los primeros momentos fue el Pbro. Mariano Abad y Cuadra, oriundo de esta ciudad. Se encontraba radicado en la ciudad de Valladolid cuando Hidalgo entró en ella, abrazó la causa insurgente participando en las batallas del Cerro de las Cruces y en la de Aculco (1810), fue hecho prisionero en esta última y confinado en la prisión de San Juan de Ulúa donde murió en 1818.
El teniente coronel realista Fernando Romero Martínez de las tropas de Querétaro, con cien infantes del Regimiento de la Nueva España, setenta caballos, dos cañones y dieciséis artilleros, desbarató una partida de insurgentes en la hacienda de San José del Carmen. El temido insurgente Albino García, inundó el Valle de Santiago y las inmediaciones de Salvatierra de junio a septiembre de 1811, abriendo los canales de las acequias y excavando zanjas camufladas para impedir el paso de la artillería. Por su parte, en ese tiempo el jefe realista José de la Cruz informaba a Calleja que el guerrillero se hallaba en Salvatierra con 3 000 hombres y dos cañones. En agosto de ese año, el jefe realista Linares enviado por Trujillo a Cuitzeo, de regreso a Guanajuato, batía al insurrecto Rafael Ruiz en las inmediaciones de la ciudad.
El 28 de septiembre de 1811, el realista Guizarnótegui atacaba al sacerdote dominico insurgente fray Laureano Saavedra, el cual, habiendo fracasado en su intento de tomar Celaya, se había fortificado en el convento del Carmen de Salvatierra, fue derrotado con pérdida de mucha gente, 3 cañones de bronce y dos de madera. Este mismo capitán realista, enviado por Diego García Conde, destruyó el 3 de marzo de 1812 las fortificaciones que había construido en la ciudad el insurgente Escandón, quien se puso en fuga.
Otro salvaterrense que se incorporó después a la lucha por la Independencia de México fue don José María Pagola, nació en esta ciudad en el año de 1780. El 1 de junio de 1814, interceptó a un correo realista que llevaba pliegos al virrey y sirvió de intermediario al Dr. José María Cos para recibir correspondencia de México. En 1815 fue miembro de la Junta Subalterna Insurgente que permaneció en la provincia de Valladolid, cuando el Congreso decidió trasladarse a Tehuacan. Fue el último presidente de la Junta de Jaujilla, que fue lo que quedó del Congreso de Chilpancingo. El realista Tomás Díaz logró apresarlo el 8 de junio de 1818 en Cantarranas, cerca de Atijo y lo fusiló en Huetamo, Mich.
La batalla en el puente de Batanes, 1813.
La batalla en el puente de Batanes entre Iturbide y Ramón Rayón, con el triunfo del primero, no es un hecho de guerra aislado y circunstancial; es un evento histórico cuya trascendencia marcó el rumbo del país hasta los primeros años de vida independiente.
Ramón Rayón, a las órdenes de don Ignacio, procedente de Tlalpujahua se dirigió a Salvatierra para entenderse con Liceaga que se encontraba de nuevo en la ciudad. Es éste, el motivo que lo trajo hasta aquí. Por su lado, Iturbide había hecho lo propio en la campaña del Bajío; el 5 de junio de 1812 sorprendió en Valle de Santiago al temible guerrillero Albino García, fusilándolo en Celaya, lo que le ganó el ascenso a teniente coronel; en ese mismo mes fusiló junto con 150 hombres a los padres Luna y Sáenz, al comandante Abarca y a la bella espía Tomasa Estévez.; y el 1 de noviembre de 1812 tomó la isla Liceaga en la laguna de Yuriria. Estas acciones de armas le dieron a Iturbide una innegable presencia en la región.
Ramón Rayón llegó a Urireo con la intención de entrevistarse con Liceaga y buscar un advenimiento con la Junta de Zitácuaro, al no presentarse Liceaga, Rayón arribó a Salvatierra el 14 de abril de 1813, y éste dejó la ciudad para dirigirse a la hacienda de la Zanja en los límites con Jaral. Iturbide tuvo noticias de la presencia de Rayón en Salvatierra y concentró sus fuerzas en la hacienda de San Nicolás de los Agustinos el Jueves Santo 15 de abril de ese año. Rayón decidió enfrentar a Iturbide y dejar para después la aprehensión de Liceaga. Al amanecer del viernes Santo 16 de abril, Iturbide decidió tomar Salvatierra, encontrándose con la efectiva defensa que Rayón había organizado. El insurgente había colocado hombres bien fortificados en el puente y en las casas del obraje de San Isidro, y distribuido columnas de combatientes en el vado inmediato, y en los de San Francisco y San José del Carmen. Inútilmente trató Iturbide de entrar a la ciudad por éstos, siendo rechazado una y otra vez. Al comandante Oviedo, lo situó Rayón en un cerro inmediato a la izquierda de Salvatierra, con la orden de permanecer oculto y no hacer movimiento alguno, mientras él atacaba a Iturbide y lo perseguía hasta la hacienda de Santo Tomás, fue cuando Oviedo desobedeció las órdenes recibidas saliendo de su refugio, provocando que Iturbide lo atacara y lo pusiera en fuga. Ya en el puente, Iturbide arremetió con toda su fuerza, el hombre sabía gritar en el momento oportuno. A los fortificados, por la confusión no les alcanzó el tiempo para disparar los cañones. Rayón salió de Salvatierra por la calle de Capuchinas rumbo a Puerto Ferrer sin que el realista osara perseguirlo. Iturbide presa de un fuerte dolor de cabeza, descansaba en Salvatierra, mientras su secretario, el padre Gallegos, escribía un informe de abultadas proporciones que don Agustín firmó sin leer.
La consumación de la Independencia en Salvatierra
Al llegar el año de 1821, y con él, el abrazo de Acatempan y el Plan de Iguala que nos independizaba de España, en Salvatierra se dieron hechos importantes; el antiguo realista Anastasio Bustamante proclamó la Independencia en la hacienda de Pantoja y tomó Valle de Santiago y don Luis Cortazar hizo lo mismo en la hacienda de San José de Amoles (hoy Cortazar); ambos se dirigieron a Salvatierra para integrarse al Ejército Trigarante, entrando en la ciudad el día siguiente 17 de marzo de 1821. La plaza había sido tomada previamente por órdenes de Iturbide por los generales Quintanilla y Lamadrid el 9 de ese mismo mes, y la guarnición de la ciudad se adhirió al Plan de Iguala, no obstante la oposición de su jefe el teniente coronel Reguera, quién permaneció fiel a su jefe el comandante Antonio Linares radicado en Celaya. Iturbide por su parte, estando en Teloloápam decidió marchar al Bajío por Michoacán, sabía que la intendencia de Guanajuato era rica en toda clase de recursos y la conocía por haber operado en ella combatiendo a los insurgentes. En abril de 1821 llegó a Acámbaro, donde ordenó, como lo venía haciendo, derrumbar las fortificaciones hechas para defenderse de los insurgentes, y para ganarse las simpatías de los pueblos, licenció a los realistas y derogó las contribuciones económicas ordenadas para pagarles. En Acámbaro recibió a sus correligionarios Bustamante y Cortazar. El 17 de abril llegó a Salvatierra con una gran parte del ejército trigarante, tomando las mismas medidas que en Acámbaro, salió al día siguiente para dirigirse a la ciudad de Guanajuato, solamente algunos miembros del Cuerpo Mixto Urbano de Realistas Fieles se le integraron, portando en el brazo un listón con la leyenda de la Virgen de la Luz como imagen de su devoción. Después de la firma de los Tratados de Córdoba, la Independencia Nacional fue jurada solemnemente en Salvatierra el 21 de octubre de 1821, por el alcalde primero don Juan José Bermúdez.
En la ciudad de México el 6º Marqués de Salvatierra, don Miguel Gerónimo López de Peralta Cervantes Velasco, último poseedor integrum del mayorazgo de Tarimoro, estuvo entre los firmantes del Acta de Independencia de México y miembro de la suprema junta provisional gobernativa. Fue Capitán de la Guardia Imperial de Iturbide, Consejero de Estado, Gran Cruz de la Orden de Guadalupe, General de la Republica y Gobernador de Distrito Federal.
LA REVOLUCIÓN
Miguel Alejo López
Cronista de la Ciudad de San Andrés de Salvatierra
Con la renuncia del general Porfirio Díaz a la presidencia de la República y su salida del país, todo cambiaría, empezaba una nueva realidad. Despertaba el México bronco otra vez, nada más había dormitado en la paz forzada del Porfiriato.
En Salvatierra, las estructuras políticas, económicas y sociales, se cimbraron. Vendrían tiempos nuevos y convulsionados que promoverían cambios sin precedente, agudizados por las luchas revolucionarias que se dieron en todo el territorio nacional.
En el municipio, desde 1909, se manifestaron las discrepancias políticas entre los grupos de poder con la candidatura a la gobernatura estatal del Lic. Joaquín Obregón González. Tales discrepancias tuvieron su origen en las ruidosas campañas y manifestaciones por la vicepresidencia del país, entre corralistas y reyistas. En Salvatierra, el grupo político dominante Juan Pagola encabezado por el Lic. Catarino Juárez, atendía las consignas de los científicos, entrando en conflicto con otros grupos locales, situación que se agravó al suspenderse las garantías constitucionales el 20 de marzo de 1911. Se aceleró la aparición de grupos armados que merodeaban en los alrededores de la ciudad, como los hermanos Pantoja y Benito Canales. Los Pantoja, en el rumbo de Yuriria, y Benito Canales en las inmediaciones de los cerros de Culiacán y la Gavia.
Fue el 8 de mayo de 1911, cuando se sublevó la guarnición de Salvatierra encabezada por Catarino Guerrero, Jesús Gracián y José Santibáñez, quiénes tomaron la plaza de Tarimoro, al tiempo que Moisés García se levantó en armas en el pueblo de San Nicolás de los Agustinos y tomó Yuriria el 17 del mismo mes.
Con motivo de la renuncia de Díaz, fue convocada en Salvatierra una junta de vecinos. Nombraron al Dr. Francisco Díaz Barriga presidente municipal por elección popular el 7 de junio de 1911. La plaza fue ocupada militarmente por las fuerzas de Catarino Guerrero en su carácter de comandante militar de Salvatierra, quién recibió el grado de teniente coronel, y a Moisés García se le confirió el grado de teniente.
Después del triunfo de Carranza vendría el rompimiento con Francisco Villa que llegó a su punto culminante con los combates de Celaya en abril de 1915. Al retirarse Villa hacia el Norte, el general Rodolfo Fierro intentó tomar plazas carrancistas, replegándose hasta San José del Carmen, lo que obligó al general Obregón a trasladar contingentes de soldados a Salvatierra. Este año aparecieron las gavillas de Trinidad Raya de Eménguaro, quién fue aprendido en Salvatierra y fusilado en Celaya, y la de Bernardino Rico, apodado “El Zurdo”, merodeando en la sierra de Agustinos.
El 15 de octubre de 1917, los gavilleros Macario Silva y Rafael Núñez, intentaron tomar la plaza de Santiago Maravatío, pero fueron rechazados. Al año siguiente, el 5 de enero de 1918, asaltaron la hacienda de Maravatío del Encinal, dando muerte, entre otros, al joven Francisco Otamendi, hijo de los dueños.
Pisaría suelo salvaterrense el más cruel y temido de todos los gavilleros de la región: Inés Chávez García. El 1 de diciembre de 1917, entró en combate con las fuerzas del general Fernando Dávila en San Nicolás de los Agustinos, obligándolo a retirarse por el rumbo de Yuriria hasta Michoacán. Volvió por segunda ocasión el 5 de abril 1918, para exigir al pueblo y a los hacendados la cantidad de cinco mil pesos, al no recibirlos, se retiró al día siguiente, no sin antes quemar la galera de la hacienda repleta de cacahuate que tardó varios meses en que se consumiera y desapareciera la columna de humo. Sacramento Vieyra, gavillero salvaterrense a las órdenes de Chávez, controlaba a todos los grupos armados, desde el cerro de Culiacán hasta Santa Ana Maya, pidió la entrega de la plaza de Salvatierra, también se retiró a Michoacán al no lograrlo.
Vocación de Libertad
Efemérides salvaterrenses en el contexto del II Centenario del inicio de la lucha por Independencia Nacional, 1809-2010
Miguel Alejo López
Cronista de la Ciudad de San Andrés de Salvatierra
1809 |
Diciembre. En la ciudad de Valladolid fue arrestado y llevado ante los tribunales del Santo Oficio de la Inquisición fray Vicente de Santa María, fraile franciscano que se había desempeñado como guardián del convento de San Buenaventura en Salvatierra y era señalado como uno de los principales conspiradores que en esa ciudad propugnaban por la independencia del país en la casa del Lic. Michelena para levantar gente en Celaya, Zamora, San Miguel, Guanajuato y otros lugares con la finalidad de propagar la insurrección. |
1809 |
Diciembre. El Pbro. Sebastián Benito de la Fuente y Vidal, se presentó a declarar en Valladolid ante el tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, entre otras cosas: “Haber conocido y tratado al padre Santa Maria en Salvatierra cuando se desempeñó como guardián del convento franciscano de la ciudad, y en una de las pláticas que tuvieron le comentó al religioso que después de un viaje que hizo a España obtuvo la licencia para leer libros prohibidos, a lo que el padre Santa María le contestó que él también tenía permiso para leerlos y se lo había otorgado el Papa y no achichincles . . . ”. |
1810 |
19 de septiembre. En la hacienda de Santa Rita, en las inmediaciones de Celaya, se presenta a Hidalgo Ignacio Centeno, insurgente oriundo de Cacalote en esa época jurisdicción de Salvatierra, y obtiene el grado de capitán. |
1810 |
21 de septiembre. En Celaya se presenta a Hidalgo el insurgente salvaterrense Miguel Sánchez, a quién le otorga el grado de Brigadier y lo manda a insurreccionar los estados Querétaro e Hidalgo. |
1810 |
30 de septiembre. En Guanajuato Hidalgo comisiona al capitán Ignacio Centeno para que al mando de un grupo de soldados proteja a la familia de Lucas Alamán de las mismas tropas insurgentes que se dedicaron al saqueo y vandalismo en la ciudad después de la toma de la Alhóndiga de Granaditas. |
1810 |
12 de octubre. Por la mañana llega a San Nicolás de los Agustinos procedente de Jaral don Miguel Hidalgo y Costilla. |
1810 |
12 de octubre. Por la tarde, entra en Salvatierra don Miguel Hidalgo y Costilla, pernoctando en el mesón de la Luz junto con otros jefes insurgentes. |
1810 |
13 de octubre. Sale por la mañana rumbo a Acámbaro y Valladolid don Miguel Hidalgo y Costilla. |
1810 |
14 de octubre. En San Nicolás de los Agustinos el insurgente Miguel Sánchez, oriundo de ese pueblo, levanta en armas a la peonada de la hacienda y se dirige a los estados de Querétaro e Hidalgo. |
1810 |
18 de octubre. En Valladolid se integra al ejército de Hidalgo como capellán el presbítero salvaterrense Mariano Abad y Cuadra. |
1810 |
29 de octubre. En la víspera de la batalla del Monte de las Cruces, es hecho prisionero el insurgente Ignacio Centeno y llevado prisionero a la ciudad de México. |
1810 |
30 de octubre. El insurgente Miguel Sánchez amagó a la ciudad de Querétaro, la que no pudo tomar al ser rechazado por el comandante García Rebollo el 30 de octubre de 1810. Ante la proximidad de Calleja, se internó en las serranías. |
1810 |
7 de noviembre. Es hecho prisionero en Aculco el insurgente salvaterrense Pbro. Mariano Abad y Cuadra. |
1810 |
Noviembre. Es asesinado en Alfajayucan, Hgo. el insurgente Miguel Sánchez por los Villagrán (Julián y Chito). |
1810 |
Noviembre. El capellán Sebastián Benito de la Fuente y Vidal, Comisario del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en Salvatierra informó sobre la estancia del Padre de la Patria en Salvatierra en los siguientes términos: “Hidalgo pernoctó en el mesón de La Luz, mientras hizo hospedar a su amasia apodada Natera en la casa del Dr. Servín . . . .” |
1811 |
1° de febrero. El capitán insurgente Ignacio Centeno es ahorcado por órdenes de Calleja en la ciudad de México. |
1811 |
16 de febrero. En la hacienda de San José del Carmen el jefe realista, teniente coronel Fernando Romero Martínez con cien infantes de las tropas de Querétaro, setenta caballos, dos cañones y dieciséis artilleros, dispersa una partida de Insurgentes que tenía tomada la ciudad de Salvatierra. |
1811 |
Abril. El Pbro. Sebastián Benito de la Fuente y Vidal, Comisario del Santo Oficio en Salvatierra, comunica a sus superiores desde la Ciudad de Querétaro que no se encuentra en Salvatierra por temor a los insurgentes que en retirada procedentes de Acámbaro y Valladolid pasan por Salvatierra. |
1811 |
Agosto. El jefe realista Linares derrota al insurgente Rafael Ruiz en las inmediaciones de Salvatierra. |
1811 |
28 de septiembre. El realista Guizarnótegui ataca Salvatierra para expulsar a los insurgentes fortificados en la ciudad al mando del sacerdote dominico fray Laureano Saavedra. |
1811 |
8 de octubre. El realista Agustín de la Villa, derrota al insurgente Albino García en las inmediaciones de la hacienda de La Zanja, en los límites de Salvatierra con Jaral. |
1812 |
3 de marzo. El realista García Conde toma y destruye las fortificaciones de la ciudad que estaban en poder del insurgente Escandón. |
1812 |
27 de septiembre. El realista Estaban Munuera, apoyado por Iturbide derrota al insurgente Juan Rubí en Salvatierra. |
1813 |
8 de abril. José María Liceaga, miembro de la Junta de Zitácuaro se acuartela en Salvatierra donde recibe la invitación para dialogar con Ramón Rayón en Urireo por mediación del sacerdote dominico Fray Laureano Saavedra para buscar un advenimiento con la Junta de Zitácuaro presidida por don Ignacio López Rayón. |
1813 |
14 de abril. Ramón Rayón llega a Urireo con la intención de entrevistarse con Liceaga quien no acudió a la cita. Ese mismo día Rayón entra con sus tropas a Salvatierra y Liceaga sale de la ciudad rumbo a la hacienda de la Zanja. |
1813 |
15 de abril. Iturbide concentra sus tropas en la hacienda de San Nicolás de los Agustinos para tomar Salvatierra donde se encuentra Rayón. |
1813 |
16 de abril. Viernes Santo, día de la batalla en el puente de Batanes entre las tropas de Iturbide y Rayón. |
1813 |
17 de abril. Se celebra en el templo parroquial de Salvatierra una misa de acción de gracias por la victoria obtenida por las tropas realistas en el puente de Batanes a la que asiste Iturbide, y le regala a la venerable imagen de Nuestra Señora de la Luz su banda y su bastón de mando. |
1813 |
24 de abril. Ramón Rayón firma en Tarandacuao el parte de la batalla en el puente de Batanes dirigido a don Ignacio López Rayón. |
1813 |
23 de agosto. Iturbide comunica al virrey Calleja que “en vista de ser muy estimables los rendimientos de la Hacienda Pública en San Miguel, Salamanca, Acámbaro, Salvatierra, Valle de Santiago y aún Piedra Gorda y Pénjamo, contribuyeron a organizar la fuerza militar para seguridad de la provincia”. |
1813 |
24 de agosto. Es fusilado en Salvatierra el brigadier insurgente Juan Rubí, leal a la Junta de Zitácuaro. |
1814 |
21 de marzo. El insurgente Fulgencio Rosales, teniente del padre Torres, en Salvatierra sorprende a los religiosos carmelitas a quienes hace prisioneros, escapando solamente el Padre Prior. |
1814 |
1° de junio. El insurgente salvaterrense José María Pagola interceptó a un correo realista que llevaba pliegos al virrey y sirvió de intermediario al Dr. José María Cos para recibir correspondencia de México. |
1814 |
7 de diciembre. Iturbide establece su cuartel general en la hacienda de Panales, jurisdicción de Salvatierra. |
1814 |
28 de diciembre. Con la intervención de Iturbide, queda formado el Cuerpo de Realista Fieles para la defensa de la ciudad. Sé autonombran Fieles de Salvatierra. |
1815 |
6 de enero. El Cuerpo Fieles de Salvatierra nombra generala de sus armas a Nuestra Señora de la Luz. |
1815 |
Julio. El insurgente José María Pagola es nombrado miembro de la Junta Subalterna Insurgente que permaneció en la provincia de Valladolid, cuando el Congreso decidió trasladarse a Tehuacan, Pue. Fue el último presidente de la Junta de Jaujilla, que fue lo que quedó del Congreso de Chilpancingo. |
1816 |
21 de abril. Por instrucciones del virrey, Iturbide es cesado como jefe de las tropas del Bajío, entre ellas la de Salvatierra, al ser acusado de malos manejos durante su campaña. |
1816 |
24 de junio. Agustín de Iturbide nombra como su apoderado personal al abogado salvaterrense José Manuel Zozaya y Bermúdez, para enfrentar los cargos que se le imputan. |
1816 |
Noviembre. Los frailes Carmelitas y Agustinos, principales hacendados de la jurisdicción, trataron de tener un arreglo entre ellos para la defensa de sus propiedades en la jurisdicción de Salvatierra contra el saqueo de que eran objeto por parte de los grupos insurgentes.. |
1818 |
8 de junio. Es fusilado en Huetamo, Mich. José María Pagola, último presidente de la Junta de Jaujilla al apresarlo el realista Tomás Ruiz en Cantarranas, cerca de Atijo. |
1818 |
Julio. Muere en la prisión de San Juan de Ulúa el insurgente salvaterrense Pbro. Mariano Abad y Cuadra, quién se había incorporado a Hidalgo en Valladolid. |
1820 |
28 de julio. Por órdenes del virrey y del intendente de Guanajuato se jura en Salvatierra la Constitución Española de Cádiz después de celebrar nuevas elecciones de Ayuntamiento. |
1821 |
17 de marzo. Don Luis Cortazar procedente de San José de Amoles (Cortazar) toma Salvatierra para incorporarse al Ejército Trigarante. |
1821 |
17 de abril. Pasa por Salvatierra el grueso del Ejército Trigarante procedente de Acámbaro con Iturbide, Anastasio Bustamante y Luis Cortazar, para dirigirse a la ciudad de Guanajuato. Como lo venía haciendo en todas las poblaciones, Iturbide ordenó se derribasen las fortificaciones hechas para defenderse de los ataques insurgentes y para ganarse la simpatía de los pueblos, licenció a las tropas realistas y ordenó el pago del impuesto destinado a pagar a las tropas trigarantes. |
1821 |
27 de septiembre. En la ciudad de México el 6º Marqués de Salvatierra, don Miguel Gerónimo López de Peralta Cervantes Velasco, último poseedor integrum del mayorazgo de Tarimoro, está entre los firmantes del Acta de Independencia de México |
1821 |
21 de octubre. Don Juan José Bermúdez, alcalde primero de Salvatierra, jura la Independencia Nacional en la ciudad. |
1822 |
Abril. A la antigua calle de la Cárcel, que fue el tramo que ocupa hoy la calle Hidalgo entre las calles de Degollado y 16 de septiembre, se le dio el nombre de Iturbide y se colocó un busto del emperador en la Plaza Mayor. |
1825 |
Septiembre. Se inician las celebraciones conmemorativas de la Independencia Nacional en Salvatierra y a la actual calle de Manuel Doblado se le pone el nombre de Cortazar, en honor a don Luis Cortazar, uno de los consumadores de la Independencia Nacional. |
1827 |
13 de agosto. Se oficializan las celebraciones conmemorativas de la Independencia Nacional en Salvatierra según la siguiente acta de Ayuntamiento: “El Presidente del Ayuntamiento dio a conocer una circular del Gobernador de Estado para que se perpetuara la memoria del 16 de septiembre, día en que nuestros héroes se pronunciaron en 1810; solemnizando la primera voz de la Independencia en todos los lugares del propio Estado la festividad cívica establecida al efecto; para lo cuál podrán gastar algunos fondos más las cantidades que se recojan de la ciudadanía.” En el acta en mención, se recordó que la ciudad fue tomada por los insurgentes de Hidalgo, y se nombró la Junta Patriótica para dar cauce a las celebraciones, integrándola: don Manuel de la Llata, alcalde 1ro. Constitucional, y los señores regidores: Vicente López Arias, Policarpo Ruiz, Juan Jiménez del Guante, Antonio Zamudio, Antonio Ocampo y Juan Nepomuceno Canalizo. |
1827 |
16 de septiembre. Primera celebración oficial de la Independencia Nacional en la que se celebró una misa solemne en el templo Parroquial, acto seguido el Cuerpo Edilicio y los vecinos se dirigieron a la Plaza Mayor donde el alcalde recordó el Grito de Dolores. Los toques de ordenanza estuvieron a cargo de un cuerpo nombrado Milicia Cívica que se formó para la vigilancia de la ciudad, estaba compuesto por muchachos solteros o viudos, que se reclutaban para sustituir a la gente que se llevaban en la leva. Para guardar tan memorable acto, se erigió una columna a la Independencia en la misma plaza, y se mandaron hacer unas pinturas con los bustos de Hidalgo, Morelos e Iturbide que fueron colocadas en la casa del Ayuntamiento ubicada en ese tiempo en la esquina que forma la calle Hidalgo con la de 16 de Septiembre, en el mesón de la Luz y en la casa del Párroco, ambas son fincas contiguas en el portar, con las inscripciones: ¡Viva la Independencia! ¡Vivan los héroes de 1810!. |
1827 |
Septiembre. A la antigua calle Cortazar, actualmente Manuel Doblado, se le cambia el nombre por calle de Centeno, en honor al insurgente Ignacio Centeno, y al tramo norte de la actual calle de Morelos se le da el nombre de calle de Rubí, en honor al insurgente Juan Rubí. |
1898 |
Agosto. Enconada polémica en Salvatierra que generaron los periódicos locales “La Lira” dirigido por Horacio Eudave López y “El Lirio de Huatzindeo” dirigido el párroco Eráclio de la Cerda, cuando éste último afirmó que el verdadero héroe de la Independencia Nacional era Iturbide y no Hidalgo. |
1908 |
Mayo. El jefe político del Distrito de Salvatierra don Enrique Montenegro, inicia los trabajos de construcción del Mercado Hidalgo en la Plaza de los Perros para celebrar el Primer Centenario de la Independencia Nacional. |
1910 |
Septiembre. Don Enrique Montenegro concluye la construcción del Mercado Hidalgo en el marco de las celebraciones del Primer Centenario de la Independencia Nacional. Se les asigna el nombre a las calles de Hidalgo, Morelos y Guerrero en honor a estos héroes de la Independencia Nacional. |
1912 |
Septiembre. Se termina de construir la fachada en cantera rosa del Mercado Hidalgo, monumento arquitectónico que representa en Salvatierra la celebración del Primer Centenario de la Independencia Nacional. |
1960 |
Septiembre. Por iniciativa del H. Ayuntamiento 58-60, presidido por el Dr. Antonio García Álvarez, se coloca un busto de don Miguel Hidalgo y Costilla en el jardín de Zaragoza sobre la calle Hidalgo para celebrar el CL Aniversario de la Independencia Nacional. Años después, en 1970, es trasladado a la plazuela del Carmen, lugar en el que se encuentra actualmente. |
1960 |
Julio. El Gobierno de Estado coloca las cabezas de águila en los lugares que pasó don Miguel Hidalgo y Costilla con el ejército insurgente en el estado con las leyendas en la placa: “Ruta de Hidalgo 1810-1811” “Año de la Patria, 1960”. En Salvatierra fue colocada en el jardín de los Niños Héroes frente al Cine “Rex”. |
1981 |
Octubre. Por iniciativa del padre Enrique Amezcua Medina, Director General de la Congregación de Sacerdotes Operarios de Cristo y fundador del Seminario de “Cristo Rey” en Salvatierra, se coloca la colosal estatua de don Miguel Hidalgo y Costilla portando el estandarte de la Virgen de Guadalupe en la glorieta de la calle de Batanes para celebrar el “Año Jubilar Guadalupano 1981-1982”. |
2006 |
16 de septiembre. Por acuerdo del H. Ayuntamiento, por primera vez en su historia se suspende el desfile cívico debido a las contingencias y estado de emergencia provocada por inundaciones en varias comunidades del municipio. |
2008 |
8 de julio. Para dar cumplimiento a lo decretado por el H. Congreso del Estado de Guanajuato y por instrucciones de la Secretaría General de Gobierno del Estado, se instala en la Sala del Cabildo la Comisión Municipal para la organización de las celebraciones del II Centenario de la Independencia Nacional y I Centenario de la Revolución Mexicana, quedando integrada como sigue: Presidente, C. Raúl Ulises Cardiel Gutiérrez: Secretario Técnico, Ing. José Antonio Rivera Álvarez; Arq. Gerardo García Martínez, director de la Casa de la Cultura; C.P. Rigoberto Medina Vázquez, Tesorero Municipal; Arq. Leoncio Lemus Torres, director de Obras Públicas; Arq. José Manuel Fernández Zavala, director de Desarrollo Urbano y Ecología; Prof. Tarcicio Salgado Tovar, representante de institución educativa particular; Prof. Sergio Gallegos Zavala, representante de institución educativa pública; María de la Luz Flores Saavedra, coordinadora del Archivo Histórico Municipal; Miguel Alejo López, Cronista de la Ciudad; y el Prof. Samuel Ortega Rodríguez, representante de la S.E.G. |
2008 |
25 de noviembre. La Comisión Especial del Poder Legislativo para el Bicentenario del inicio del movimiento de Independencia Nacional y del Centenario de la Revolución Mexicana del H. Congreso del Estado presidida por el diputado Pablo García Frías, en un acto solemne hace entrega a las autoridades municipales del magno libro que contiene los facsímiles de los documentos fundamentales de ambos movimientos así como, los símbolos patrios. Dicho libro es colocado en el Archivo Histórico Municipal para su resguardo y conservación. En el mismo acto hacen entrega a los miembros de H. Ayuntamiento de la edición espacial del libro “Documentos de la Patria”. |
| 2009 | 27 de noviembre. Para dar cumplimiento a lo decretado por el H. Congreso del Estado de Guanajuato y por instrucciones de la Secretaría General de Gobierno del Estado, se instala en la Sala del Cabildo la nueva Comisión Municipal para la organización de las celebraciones del II Centenario de la Independencia Nacional y I Centenario de la Revolución Mexicana, quedando integrada como sigue: Presidente, Lic. En Historia Ma. Del Rosario Orozco Mosqueda, Secretario Ruth Flores Martínez, Prosecretario Ing. Amador Sánchez García, vocales: Lic. Ma. Guadalupe Nava López, Tec. Nicolás Piña Estrada, Ma. Guadalupe Santoyo Cerda, Arq. Hugo García Rodríguez, Dr. Celestino Tapia Zamora, I.Q. Salvador Rodríguez Aguilar, Profr. Enrique López de los Santos, Alfredo Gallardo Plaza, Arq. Roberto Guzmán Rodríguez, Lic. Priscilla Monroy Canchola, Profr. Juan Manuel Arreguín Cervantes, Lic. Isaac Gómez Patiño. |